Ayer leía en El País un artículo de Ana Vega, de El Comidista, en el que nos contaba la historia de la croqueta y nos recordaba que hoy día 16 de enero sería el Día Internacional de la Croqueta. Esto me hizo pensar en que tenía que hacer algo, amante como soy de este invento francés, plato excelso y sublime si se hace en España. Así que, espoleado por la frase de Don Ramón Gómez de la Serna que adornaba el comienzo del artículo, me puse a ello:

Las croquetas deberían tener hueso, para que pudiéramos llevar la cuenta de las que comemos.

Pero como soy de naturaleza introspectiva y despistada me dejé llevar por las croquetas de mi infancia, que no eran otras que las de bajar rodando por una ladera o terraplén cualquiera cuando salíamos al campo. Así que, antes de que esta imagen bucólica me vuelva a llevar a un paseo en el tiempo, aquí os dejo el escandallo de unas sabrosas croquetas de jamón caseras.

Nada más que decir, tal vez lo que le dijo alguien a otro que no sabía que tatuarse, por si luego se arrepentía:

Tatuate unas croquetas, te van a seguir gustando toda la vida. 

Para saber más de escandallos puedes consultar estos links:

El escandallo de un plato y la necesidad de introducir las mermas

El escandallo para distintas presentaciones en la carta