La determinación del precio de venta de nuestros productos puede ser fijada no sólo a través del coste, aunque el coste ha de ser siempre parte importante en su fijación, sino, también, a través del comportamiento de la demanda. Supongamos un restaurante, cuyo coste medio de la venta en comida (materia prima utilizada para la elaboración de los artículos de nuestra carta) es 6,51 € y desea conocer cuál será el precio medio adecuado para obtener la mayor venta posible. Para ello se fija una escala de precios que van desde 16 a 26 € y se comprueba el comportamiento previsto de la demanda. Si, por ejemplo, estimamos que para un precio de venta de 16 € se ofrecerán 50.000 servicios podremos estimar la venta total para cada precio, de este modo se obtendrían 800.000 € en este caso, 810.000 € para un precio de 18 €, 800.000 para 20, etc. De esta manera el precio con el que se obtiene una mayor venta es el de 18 €. Si sólo utilizáramos este método 18 € sería nuestro precio, ¿pero que ocurriría si introdujéramos el coste de la materia prima?

Al introducir el coste de la venta obtendremos el margen bruto o de contribución y tendremos el comportamiento de una parte de los costes en función, también, de la demanda, ver cuadro adjunto, de esta manera el precio para obtener el mayor margen bruto, 542.150 €, es de 22 € Si sólo hubiéramos considerado el comportamiento de la demanda, es decir el precio de 18 €, nuestro margen bruto hubiera sido de sólo 517.050 € (el margen bruto se ha obtenido de restar a la venta el coste de la venta, que a su vez se obtiene de multiplicar el coste unitario, 6,51 €, por el número de servicios por cada precio).

Por último si introdujéramos otros costes como el personal y el resto de costes el resultado que se obtendría probablemente sea también distinto. Si, por ejemplo, tuviéramos dos empleados fijos, el coste medio por empleado fuera de 1.800 € mensual y necesitáramos además de los fijos un empleado por cada 20 servicios, nuestro coste de personal sería el que se refleja en el cuadro adjunto. De manera que para 50.000 servicios anuales necesitaríamos 13,36 empleados, cifra a la que se llega de sumarle a dos empleados el resultado de dividir 50.000 servicios entre 20 servicios por trabajador y a la resultante entre 220 días de trabajo anuales por trabajador. Por último si multiplicamos la cifra así obtenida por el coste medio mensual por trabajador y por el número de meses del año, el coste de personal para este primer caso sería de  de 288.655 €. Si para los otros costes consideramos unos costes fijos anuales de 15.000 € y el resto dependerá de la venta a razón del 12,5% por la venta en Euros tendremos los resultados de la tabla adjunta. Como puede comprobarse, bajo los parámetros de los últimos datos del supuesto contemplado, la mejor opción es la de un precio de 24 €.