Los costes fijos no financieros ejercen un efecto similar a una palanca en relación a las variaciones de las ventas y su influencia en el beneficio operativo, de manera que cuanto mayores son los costes fijos, por regla general se generarán mayores beneficios cuando el volumen de actividad es elevado; por contra, cuando la empresa tiene costes fijos reducidos capeará mejor los momentos de crisis a costa de un menor beneficio cuando el volumen de ventas es elevado.

Por tanto, se puede decir que las empresas suelen elegir entre dos modelos económicos:

  • Grandes inmovilizaciones y, por tanto, grandes costes fijos y pequeños costes variables.
  • Pequeña inmovilización y grandes costes variables.

Cuando la estructura económica de una empresa es grande, es decir, está formada por grandes inmovilizados que le permite vender con unos costes variables pequeños se suele decir que está apalancada, estas empresas pueden pasar de tener grandes beneficios en un año a generar enormes pérdidas al siguiente sin que se tengan que modificar mucho el volumen de ventas.

El grado de apalancamiento operativo se mide por la siguiente fórmula, que no es más que medir la incidencia que tiene sobre el beneficio operativo una variación de las unidades vendidas en la empresa:

Donde Ao es el apalancamiento operativo, BO es beneficio operativo y uv es unidades vendidas.

Las ventas al modificarse han pasado a valer uv + Δuv, y el BO se modifica pasando de valer BO = m x uv – CF a valer BO + ΔBO = m x (uv + Δuv) – CF = m x uv – CF + m x Δuv = BO + m x Δuv

de donde se deduce que:  ΔBO = m x Δuv

Donde CF es coste fijo y m es el margen de contribución o diferencia entre el precio y los costes variables unitarios.

sustituyendo este resultado en la expresión del coeficiente de apalancamiento operativo se obtiene:

o lo que es lo mismo:

dado que los costes fijos no pueden ser negativos el apalancamiento operativo no puede ser inferior a la unidad.